La arena y el agua salada son dos de los peores enemigos de los dispositivos electrónicos, aunque la mayoría de los daños se pueden evitar con precauciones sencillas.
Antes de salir de casa
Una funda estanca certificada IPX8 es la opción más fiable si vas a acercarte al agua. Para uso solo en la arena, basta con una funda resistente al polvo o una bolsa con cierre hermético.
En la playa
Evita apoyar el dispositivo directamente sobre la toalla o la arena; una bolsa impermeable colgada o guardada en la sombra reduce tanto el riesgo de arañazos como el sobrecalentamiento, que puede afectar a la batería.
Si el dispositivo entra en contacto con agua salada, acláralo con agua dulce y sécalo bien antes de guardarlo; la sal es corrosiva y puede dañar los puertos con el tiempo.