Entrenar sobre arena aumenta la exigencia física respecto al suelo firme, ya que el terreno inestable obliga a los músculos estabilizadores a trabajar más.
Una rutina básica
Series de sentadillas, zancadas y saltos combinadas con carrera corta en la orilla (donde la arena suele estar más compacta) permiten trabajar piernas y sistema cardiovascular sin necesidad de equipo.
Precauciones
El impacto adicional que genera la arena blanda puede sobrecargar tobillos y rodillas si no se está habituado, así que conviene empezar con series cortas e ir aumentando la intensidad de forma progresiva.
Entrenar en las horas de menor calor y mantenerse hidratado son igual de importantes que la rutina en sí.